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Y entonces llegó Filomena

Dentro de un tiempo Filomena será recordada como aquella gran nevada que asoló Madrid y gran parte del centro de España. Se sumó a la tercera ola de COVID-19, para ponernos a prueba dándonos más estrés. Lo que demuestra que los problemas vienen en rachas y si piensas que esto es todo, espera un poco y verás, que seguro se está preparando otra movida.

Sólo el nivel que ya estábamos soportando con la pandemia hizo a Filomena soportable, e incluso motivo de fiesta, al menos los primeros días, el fin de semana siguiente. Otra cosa fueron las dos semanas que tardó en fundirse el hielo con la llegada de un frente cálido y unas tímidas lluvias. Si no hubiera sido por ello, Filomena se hubiera quedado a vivir con nosotros hasta primavera…

Hacía 13 años desde la última nevada que mereciera tal nombre. En los primeros días los humanos, los canes y sus crías salieron a jugar en la nieve, tirándose bolas, dejándose caer, construyendo muñecos e incluso esquiando.

Luego vino el hielo y las bajas temperaturas, los trenes que a duras penas podían hacer el recorrido, los resbalones, la imposibilidad de coger el coche, cubierto de hielo, las averías en las calderas, los puestos de trabajo inaccesibles, los pájaros sin comida.

Lo que yo llamo el ‘kremlin‘ de Alcalá de Henares, parecía por una vez el centro de Moscú. Tan céntrico y al mismo tiempo tan inaccesible, con sus muros y su nieve. Tuvimos un intermedio de la pandemia, en la tercera ola, olvidando por un momento nuestra condición de especie en peligro y recordando nuestra condición de inquilinos de esta Tierra (valga la redundancia).

Desde el punto de vista panorámico, esto era para la Tierra un pequeño pasatiempo. A veces los dioses gozan de ver sufrir a los humanos. En esto asumimos siempre el papel asignado, que es el de servir de distracción y de entretenimiento a aquellos seres supremos que nos ven en perspectiva. Una simple tormenta con nombre propio dejándonos en casa en seco, sin nadie a quien protestar por mucho que siempre hay alguien que puede identificar el gobierno o la oposición como el auténtico causante de todas nuestras molestias y del incremento de nuestros lamentos.

Y bien: hemos salido también de esta. “Lo que no me mata me hace más fuerte”, según se atribuye a
Friedrich Nietzsche
. Filomena como ‘estresor‘ que nos obliga a actuar y a enfrentarnos con una molestia y superarla. Ya sin la sorpresa ni el impacto terrible de la irrupción de COVID-19 casi un año antes.

Relativizando vemos que al final el virus nos va a dejar de herencia la disposición de ánimo y el empuje para salir adelante de cualquier otra cosa. Y es que si estás ‘abajo‘, lo único que te puede suceder es que tengas la necesidad, el empuje y la oportunidad de ‘venirte arriba‘.

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